Tras la participación del presidente Javier Milei en el acto del 3 de febrero, trascendieron versiones en medios locales que intentan instalar una supuesta cercanía y un posible acuerdo entre el intendente Raimundo y La Libertad Avanza. La jugada buscó apropiarse del clima político libertario y presentarse como parte de esa ola. Pero el espacio libertario fue contundente en su posición y en un comunicado descartó oportunamente cualquier alianza con el oficialismo sanlorencino.
El texto no dejó margen: La Libertad Avanza San Lorenzo rechazó “cualquier tipo de acuerdo o alianza” con la gestión de Raimundo y remarcó su línea política con una frase que apunta directo al corazón del poder local: “No tendremos acuerdos con quienes forman parte del modelo político que queremos cambiar”. En los hechos, la intención del intendente de colgarse de la investidura presidencial queda expuesta como un intento burdo de marketing político.
Además, el intento de Raimundo choca con un dato central que no se puede maquillar: Raimundo responde políticamente al gobernador Maximiliano Pullaro y forma parte del mismo espacio provincial. Y en el plano nacional, los sectores alineados con Milei mantienen un rechazo explícito a Pullaro y a su armado, lo que vuelve todavía más inverosímil cualquier relato de “sintonía” entre el intendente y el universo libertario.
En ese marco, lo que Raimundo intenta vender como acercamiento es, en realidad, un gesto de desesperación política ante el escenario electoral que se le viene: ya fue golpeado en la última elección y sabe que 2027 lo encuentra con desgaste, rechazo y una base social que no amplía. Por eso busca subirse a una foto ajena. Pero la verdad es que los liberales le cierran la puerta en la cara, por escrito y sin excusas.









