Niño sufrió fractura de cráneo tras caer de 3 metros de altura en un tobogán del Polideportivo Municipal: Fue internado en Rosario.

Un episodio grave se produjo el martes en el Polideportivo Municipal de San Lorenzo: un niño de 8 años cayó desde la estructura de un tobogán del parque acuático y permanece internado tras sufrir una fractura de cráneo occipital y un hematoma epidural. El hecho ocurrió el 17 de febrero, cerca de las 18.15, en el sector de piletas ubicado en Luis Borghi y Saavedra.

El menor había subido por la escalera del tobogán hasta llegar a la base, cuando cayó por un hendija desde una altura de aproximadamente 3 metros, golpeándose la cabeza y la espalda. Fue asistido en el lugar, trasladado de urgencia y luego fue derivado en código rojo al Hospital de Niños Víctor J. Vilela de Rosario.

El caso expone fallas en las medidas de seguridad del juego. Testigos señalaron que en la base superior —donde los chicos esperan para tirarse— existe una abertura amplia en la zona baja, por la que incluso podría pasar un adulto, lo que vuelve especialmente peligroso cualquier tropiezo, mareo o descompensación dentro de la estructura, que fue lo que finalmente pasó con el niño.

Tras el episodio, como medida inmediata se habría colocado una camilla de emergencias para tapar el hueco y, horas después, aún podía verse sujeta a la estructura. La escena expuso una respuesta improvisada que volvió a poner el foco en las condiciones de seguridad del parque a cargo del intendente Raimundo: ¿cómo se habilita y sostiene un parque acuático con accesos y barandas vulnerables?

El Polideportivo no es un espacio más: es el principal centro recreativo y deportivo de la ciudad, con circulación diaria de decenas de chicos. En verano funcionó allí la Colonia Municipal y durante el año se desarrollan múltiples actividades. Por eso, una falla de seguridad en un juego de uso masivo no puede minimizarse: expone un riesgo concreto en un lugar pensado para cuidar a niños y familias.

Mientras el niño continúa internado; el hecho instala una exigencia urgente: revisar el estado de los juegos, accesos y barandas, además de la señalización, la supervisión y el protocolo municipal de prevención, para evitar que una tarde de verano termine en una tragedia.